La canción del guisante

martes, 6 de marzo de 2012

Disculpas aceRtadas


Siento no ser lo que esperabas y que tengas que conformarte con lo que ves. Siento no ser tan lista, guapa, atrevida y esbelta. Siento que tengas que soportar mi acento y que no entiendas algunas de las palabras que utilizo. Siento que mis gustos difieran de los tuyos.



Pese a todo, lo que más siento, y lo digo de todo corazón, es que seas tan sumamente gilipollas.



Dedicado a todas las féminas que alguna vez han deseado pronunciar estas palabras.

jueves, 1 de marzo de 2012



He visto a tus ojos temblando ante el ocaso, inhundarse al evocar recuerdos y disimular al exponer sus sentimientos. Te he visto a ti, detrás de ellos, fingiendo formar parte de otro ecosistema, interpretando un papel que te queda grande, que pesa y que no deja ver nada a su través. 

He visto a un tonto haciéndose pasar por listo. Hablando y hablando, como si el hecho de lanzar palabras al hazar le otorgara inteligencia. Cabeza alta y hombros bajos, delatándole, señalándole, vocifeándole...

He visto la oscuridad más pura en el dorso de mis manos. La eterna noche sin luna ni estrellas. Silenciosa, inquietantemente tranquila, seca, abrasiva. 

He visto cómo mi voz era a la vez dogma y sacrilegio, cómo me condenaba y me salvaba, sin una sólida determinación.  

He visto demasiadas aspiraciones a ser lo que no se es de forma fallida. Declinar el intento cuesta trabajo, aun con la cabeza abierta, receptiva o sangrante, pero cuesta trabajo.
...y más, cuando la noche nunca termina.

He visto por un momento, cómo tus ojos escuchaban el susurro de mis manos, cómo tu voz desterraba al tonto de mi garganta y cómo la oscuridad más pura, desprendía mi papel.

Imágenes: Dalí

lunes, 6 de febrero de 2012

Un café en el Desafinados

Son tantas cosas las que me gustaría contarte, tantas rutinas dispares sobre las que poder discutir, sorprendernos y aprender. Me gustaría tanto sentarme contigo y pasar una tarde como las de antes. ¿Recuerdas la vieja cafetería que cerraron? Pasábamos allí casi toda la semana, envueltas en música medianamente aceptable, con nuestras tazas humeantes, el sonido del billar de fondo y nuestras carcajadas por encima de todo. ¡Menudo jaleo montábamos! (El 85% de nuestra felicidad se la debemos a los test de la Vale, nunca la basura ofreció tanta felicidad por tan poco). Suerte que allí les caíamos bien a todos,  sobre todo tú, porque era para darnos de comer a parte xD. Acuérdate de lo triste que nos pusimos cuando la cerraron. Aun hoy no hemos sido capaces de encontrar un sitio como aquél, aunque bueno, quizás haya que buscarlo donde estás tú... 

No quiero ser previsible pero... sabes que te dejaría con sumo gusto las orejas a la altura de los pies en cuanto te viera, ¡aunque tuviera que esperar cinco años! ¿Cómo se te ocurre no escribir? ¡Con lo que te gusta enrollarte! Si pudieras ver mi cara en este momento te reirías, porque soy todo un cuadro. No quiero dar detalles, ya me conoces, pero niña, me hace falta un aquelarre de los nuestros, un fin de semana a base de sangría y mojito en un lugar apartado, cerca de las estrellas y la oscuridad. ¿Verdad que a ti también te hace falta? 

Me gustaría saber que estas bien, que tu ánimo está en lo alto (y no como el mío que parece un yoyo subiendo y bajando). Esto está bastante vacío sin ti.

Besitos

domingo, 5 de junio de 2011

Cuestionable

Crees que tienes razón en todo lo que dices, aunque tus palabras no entren dentro de los límites de la cordura. Crees que tu verdad es inquebrantable, aunque sus cimientos no estén nada claros porque la información que empleas es fácilmente manipulable. No sé cómo eres capaz de confiar en desconocidos y dirigir tus acciones según sus normas. Sinceramente, no te encuentro más feliz. No soy capaz de entender cómo el dios que expulsaste de tu mente hace eones signifique ahora tanto para ti, ¿acaso no es sólo una idea? ¿Acaso ahora tiene carne?


sábado, 21 de mayo de 2011

 El dibujo


No era demasiado guapo, ni demasiado simpático. Ni siquiera era lo suficientemente alto, como para poder sentarse en la silla, sin tener que escalarla. Tenía los pies planos y estaba tan delgado, que parecía que cualquier día vendría una ráfaga de viento y se lo llevaría volando. 

Todos se metían con él en el colegio, hasta los pequeños. Tenía esa cara, ese cuerpo y esa timidez que tanto atraía las burlas y las bromas pesadas. Pero el menudo niño no decía nada y no era porque no tuviera voz, sino porque no le salían las palabras. Se atravesaban envueltas en una maraña espinosa, que se le atoraba en el pecho y dolían, desgarraban, pero nunca le salían. Se las tragaba.

Un buen día, visitó el pueblo un viajero que estaba de paso. Se hospedó en la posada y probó la comida del lugar, en una bonita terraza de un restaurante que daba a la plaza principal. El viajero era artista y se había traído un bloc y unos carboncillos. Comenzó a dibujar la estatua que reinaba en la plaza: unas mujeres lavando ropa en el río. Pronto, las gentes del lugar sintieron curiosidad por el dibujo y sin mucha discreción, comenzaron a colocarse por detrás de él hasta el punto, de no dejarle casi espacio. Algunas chicas jóvenes, recién entradas en el instituto, creían que el viajero era un hombre muy atractivo y empezaron a pavonearse y a posar delante de la estatua. A ellas empezaron a unírseles gente de todas las edades y la plaza empezó a parecerse cada vez más a un circo de payasos patosos sin nadie que les dirija.  

El chico esmirriado estaba sentado en un tranco, muy por detrás de la estatua y de los improvisados figurantes. Estaba solo, callado. Levantaba muy pocas veces la vista del suelo y en cuanto se cruzaba con los ojos de otra persona, agachaba rápidamente la mirada de nuevo. Algunos niños saltaban sobre otros mientras imitaban a sus superhéroes favoritos y otros, se metían con el bajo, feo, escuchimizado, aburrido y apático chico. Pero el niño no se defendía y no decía nada. 

El viajero pronto se percató de la presencia del chico y bastante agobiado por el jaleo de la gente, espantó a todo el mundo cerrando de golpe su cuaderno y sin permitirle a nadie que le echara un vistazo a su dibujo. Mayores y jóvenes, no estaban de acuerdo con la actitud del artista, al que tacharon de arrogante y poco a poco, todos se fueron dispersaron y la plaza, volvió a ser un lugar tranquilo y relajante.
Cuando acabó su cerveza, el viajero se levantó y se acercó al chico esmirriado. Intentó en vano, sacarle unas palabras. Un saludo, un "¿cómo te llamas?" y un "¿por qué no te defiendes?" pero el chico no dijo nada. Entonces, el viajero abrió el cuaderno y escribió unas palabras en el dibujo. Arrancó la hoja, la dobló por la mitad y se la tendió diciendo "es un regalo". El chico tímido al fin levantó la mirada y, tras unas dudas, consiguió mantenerla en los ojos del forastero. Extendió en brazo y agarró el papel. El artista sonrió y le dejó solo en el escalón. Sin entender lo que había pasado, el pequeño corrió a casa, no quería arriesgarse a que nadie se lo quitara. Ya en su cuarto, abrió la hoja y quedó iluminado por su belleza. Aquél dibujo parecía tener magia. ¡Estaba vivo! Pero, ¿y la plaza? ¿Y las personas? ¡Si sólo le ha dibujado a él! 

A pié de página, las palabras del artista cambiaban de forma y de color. Algunos días no estaban y otros, eran la respuesta de cada pregunta. 

Con el paso de los años el niño se hizo mayor y seguía siendo no muy guapo, algo bajo, bastante delgado, sus pies seguían siendo planos, pero su mirada  ya no apuntaba más al suelo, lo hacía hacia delante. Había aprendido a defenderse con la palabra, sin abusar de ella y sin prostituir su esencia. Había crecido fuera de aquél pueblo, junto al niño del dibujo, el cual, un buen día, siendo ya el niño hombre, salió del papel y se marchó para siempre.

miércoles, 20 de abril de 2011

¿Obstáculos? 
[...]
..."no es lo suficientemente bueno" ....
..."no es adecuado para este lugar ni para este momento" ....
..."no es lo correcto"...
..."no es lo esperado".
..


¿y qué sabrá nadie de los sueños de otro?
¿qué le importará al viento lo alto que vuele la cometa?



Imagen: Liliana Lucky

A mi amiga Ananda.


lunes, 10 de enero de 2011

Disculpen las molestias

Hola personajes!!! xDD

Lamento informar de que ya no me es tan fácil actualizar debido a que mi ordenador ha muerto del todo y no dispongo de mucho tiempo para conectarme en lugares públicos, de modo que no me queda otra más que dejar a "La erótica del guisante" en stand by una temporada.

Esto no es nuevo, ya que hace bastante que no actualizo y ejemmm... tendré que prepararme algo que realmente merezca la pena leer cuando vuelva a ponerlo en marcha.

Muchas gracias por vuestra paciencia, por las visitas, los nuevos rostros (y los no tan nuevos) y me encargaré de aportar algo bueno para recompesaros aunque tenga que taladrarme el cerebro!

Un abrazo a todos.

Megapili