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martes, 17 de febrero de 2009

Hecha añicos


Estoy cansada y siento cada paso que doy como si fuera el último abandono de esperanza. Percibo el contacto de la brisa como si de frías amarras de acero que me anclan al asfalto se tratase. Cada paso adelante, es una pesada losa que levanto.. Está tan lejos mi destino..

Repaso en la mente las indicaciones de los mapas, aquellas anotaciones en el margen izquierdo, las pautas que marcaba la brújula, las palabras que contenían los mejores consejos, las corazonadas.. Repaso y oigo hueco, no consigo concentrarme.

La travesía parece inacabable. El peso, cada vez mayor, hunde también mi ánimo. Pensar no logra evadirme, sino que se suma a mi carga, de tal modo que anulo todos mis pensamientos y me abandono a la inercia del transeúnte.

Al fin de cuentas, ya estoy cerca..

Hoy moriré al tumbarme, se elevará mi espíritu, te sentiré junto a mí.

Porque estoy hartica trabajáh!!!! COOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOÑO

lunes, 16 de febrero de 2009

Te recuerdo


Te veo con curiosidad, te observo entre las hojas en movimiento; sonrío, porque no sospechas que te miro y humedeces tus labios, como en una plácida tarde de otoño. Caminas sin pausa, en un divagar de sueños que te hacen ser tan especial, tan hermosa. Viéndote, no me explico cómo puede existir la maldad en el mundo si tú también eres un ser humano. ¿De qué estás hecha? Capaz de convertir un día normal en el más increíble de toda mi existencia aun sin conocerte, sin haber hablado jamás contigo... No puedo, eres musa que inspira en la distancia de nuestro anonimato. No necesito tu nombre, todo suena humildemente hermoso cuando tú estás delante. Tu sonrisa tiene música propia y qué decir del murmullo de tu risa, la cual me eleva. Sigues siendo esa niña que conrría para hacer volar una cometa por el parque, aquél ya tan lejano...

Te vi crecer y me aconstumbré al silencio que me ofrecían los bancos para no dejar de sentirte cerca. Sentí tu tristeza como si fuera mía, al igual que tu ilusión y tus alegrías, siempre me transmitiste tanto... Ahora te veo igual de hermosa que entonces, porque el tiempo te amó quizás tanto como yo aun te amo y pasó sobre ti sin borrarte ni una sola pizca de tu belleza, al menos, no para mis ojos enamorados. Te adoro y aunque ya no me sonrías como hacías siempre con todo aquél que pasase a tu lado, aunque ya no te suene mi cara ni la de tus hijos, yo sigo viendo a aquella maravillosa mujer que tan adentro he llevado durante toda mi vida. Si nunca me acerqué a ti fue porque jamás me hubiera perdonado hacerte el más mínimo daño. Cobarde de desestabilizar tu inocente naturaleza. Eres magia, por mucho que pasen los años y por mucho que tus ojos se vayan perdiendo en el infinito, junto a tu agilidad, tus ingeniosas conversaciones y tus recuerdos. Sonrío cada vez que veo la luz de tu rostro, jamás me cansaré de decir lo hermosa que eres. Eres tan única que el día en el que no estés será el momento de marchar en paz y agradecido, por haberte amado en silencio desde mis más tiernos años, aquéllos que, gracias a tu aroma, jamás podré olvidar. Te recuerdo como el primer día y te veo tan deslumbrante como entonces. No temas por la nada que poco a poco te absorve. Eres maravillosa, siempre lo has sido. Nada malo puede sucederte.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Dulce sabor


Desperté a media noche con el inocuo susurro de un beso. Sentí tus tibias manos abordando mi cintura, acariciando mi vientre, desperezando mis sentidos. Me acurruqué instintivamente, aplastando tu pecho contra mi espalda y tu calor corporal me reconfortó hasta el punto de lanzar un profundo suspiro. Sonreí. Escuché una sonrisa tras mi nuca. Fui estrechada en tu abrazo...

Traviesa fue la idea de remolonear haciéndome la dormida, para que tú, dulcemente, entreabrieras mis ojos con cálidos besos sobre mi cuello y hombro. Sabes estremecerme y hacerme soltar una leve carcajada a la vez, cuando muerdes y chupas mi espalda. Sonríes de nuevo y me inundas con una rápida ráfaga de cosquillas para liberarme la risa. Ahora ya no me quedan más trucos...

Me giro, aquí estás complaciente. Tus ojos brillan con la luz tenue que se cuela por debajo de la persiana. Me sonríes en silencio. Acaricias mis brazos y mi pelo. Se me escapa una tímida sonrisa y mis ojos esquivan a tus ojos (adoras este momento). Me besas. Me abrazas mientras coges aire. Tu mirada me ampara cariñosamente mientras contienes la respiración. Es mi turno.

Aparto tu pelo del rostro indagando tu cabellera a modo de caricia. Te abrazo con fuerza y aspiro profundamente tu olor mientras cierro los ojos. Eres tú. Te beso en el cuello, los hombros y el pecho. Te agarro con fuerza, me correspondes. Busco tus labios, tú mis deseos. Se fusionan.

Dejo de pensar para evadirme de todo. Desaparece mi ropa, te he arrancado ya la tuya. Tu tacto me hace saborear momentos eternos. Me deleitan tus ganas. Aflora el instinto. Te muerdo, me agarras... Te pertenezco, me perteneces. Eres mío, me entrego.

Muero...

Río temblorosa. Tus ojos confiesan que me adoras, tus brazos que me amas y tus labios susurran que me quieres. Te aprieto contra mi pecho desnudo y te beso hasta no poder más. Ahora es cuando ambos sonreímos en silencio. Acariciando mutuamente a nuestros cuerpos extenuados. Ahora es cuando el frío nos devora y con rapidez, nos cubrimos con la ropa de la cama y nos abrazamos. No cesan los besos. No descansan los mismos. No regresa el tiempo hasta que nos quedamos profundamente dormidos.

martes, 10 de febrero de 2009

¿Quién quiere ser muy sexy?

A mí me parece ya, cachondeitos a parte, que se puede ser muy sexy si se sigue al pie de la letra el catálogo "La sexybiduría del sexysureoso sex-symbol". A continuación, vamos a indicar los primeros pasos que se han de seguir.

Paso 1. Que le den al puto espejo!
Primor, tu eres la joya de tu existencia. Pasa de modas pasajeras recluta-pollos (porque no me negarás que las modas buscan reclutas y que todos, una vez atrapados, en vez de hablar sueltan gluturales sonidos muy parecidos al de las gallinas de corral).

Paso 2. Mírate en bolas!!!
Oh! Qué maravilla! Qué cannes!! Qué de tó! Si dan ganas de comerte a bocaos!!! No te compares con encanija@s de mierda que parece que se van a romper! Olé tus curvas! Qué haya dónde agarrar!

Paso 3. Un rostro sexy.
Un rostro sexy no necesita ni de polvos (bueno, de maquillaje se entiende, que de polvos de los buenos hacen falta siempre, jejejej). Po eso, que no hacen falta cosméticos, ni toallitas pa ponerte moren@, ni poyas en vinagre! Lo único que hace falta es una amplia sonrisa y decir bien alto y claro ¡PERO QUÉ BONIC@ SOY!

Paso 4. Andares sexys.
Arriba esa cabeza, recta esa espalda ¡¡¡que tó dios se entere de que vas por la calle!!! Ya está bien de mirar el mundo de rodillas para abajo ¡¡¡el cielo te espera!!! Si estás en el campo, ponte a mirar árboles y si estás en la ciudad mira pa las azoteas, que lo mismo te encuentras a un/a tí@ en bolas y te da una alegría pa tus ojos despiertos!! xDD

Paso 5. Abajo complejos!
Criatura, tú eres sexy de nacimiento y eso se te tiene que quedar bien clarito en esa cabeza cebollona que tienes porque eres mas teeeeerc@ que una mula! Lo que pasa es que tú, eres tan hipermétrope que no te ves a ti mismo/a (y digo hipermétrope porque pa verse a si mismo se tiene que mirar uno muy de cerca y muy adentro). Así que, manda a tomar por culo a todo lo malo que te hayan dicho o hecho, porque tú eres mejor que todo eso y a vivir que son dos días!

Bueno, creo que estos cinco pasos son los primordiales pa ser sexys, según el catálogo "La sexybiduría del sexysureoso sex-symbol" y para demostrar que todo esto es verdad y que abajo los estereotipos aquí os dejo estos montajes para partirse el culo de risa y sí, somos nosotros!!!!

La mejor medicina del mundo, es saber reírse de uno mismo ;)

Buen camino!

lunes, 9 de febrero de 2009

Reflexión I

Es como morir sin dejarse ver...
desperezar un sueño, batir de alas,
ojos inundados de lunas
y rasgados por el Sol.
Luz y amanecer enfrentados,
cornisa insegura,
recuerdos de una noche,
desierto, botas rotas,
refugio en la penumbra.

Me imaginé temblando sobre un hilo,
abrí los ojos tentando a mi alrededor,
derramé lágrimas ante mi absurdidad
y callé, por vergüenza a mi sombra.

Levemente vacía,
debí soñar y pensé
que flotaba inmersa
en agua pura y limpia,
lejos de todo,
a salvo de todo.

Eternamente ingenua,
me prohibí soñar
sin ver que yo misma era un sueño
atrapado en un cuerpo real.

domingo, 1 de febrero de 2009

Ruido


Cruje la madera bajo mis pies y el frío araña los sembrantes de trigo. Allá a lo lejos, en el horizonte, ya ondea la bruma y las heladas que destellan desde las cumbres parecen acordarse de mí. Me estremezco. Dejo de atormentar a mis nudillos y les sonrío a los dedos de mis pies descalzos. Soy afortunada. Pequeñas gotitas de lluvia se filtran por entre los tablones que cubren mi cabeza y escalofríos trepan por mi espalda cuando una de ellas consigue aferrarse a mi cuero cabelludo. Pero no me molesta, es más, me reconforta. Hace frío y estoy desnuda, pero recupero todas y cada una de mis vidas malgastadas brindándome tiempo a mí, a mi cuerpo, a mi espíritu.

La noche cae y con ella, las tinieblas inundan el valle. Siento un ruborizante temor al no poder esconderme del todo, pues mi caja de madera está incompleta. Empieza a haber mucho ruido, muchos lamentos, susurros, gritos, lloros... Voces que vienen y van sin orden ni sentido, que golpean mi caja y la hacen temblar. Escándalo que vulnerabiliza mi refugio, monstruos en la oscuridad... Hace frío y del frío sudor que recorre mi espalda, tiritan mis ideas. Dudo y soy castigada por mí y el ruido, por el frío y los fantasmas. Ya apenas logro escuchar mis pensamientos. Están mudos, petrificados en mi caja rota. Dudo y de mis dudas se cubre todo de una oscuridad impenetrable. Y en medio yo.

Preguntarse qué hora es es un esfuerzo inútil. Los segundos son décadas aquí dentro (y fuera). Aquí, entre oscuridad y ruido, me abrazo y tiemblo. Procuro pensar en alguna canción que ahuyente al miedo. Me abrazo a mis piernas y tarareo. Luego susurro. Finalmente grito. Pero mi voz se ahoga entre tanto ruido. No puedo negar que tengo miedo, no puedo negar que odio mi suerte. No puedo gritar porque si grito exploto y si exploto muero. Entonces... vino a mi mente ella y de ella un mensaje: hasta que el sol brille, enciende una vela en la oscuridad. Sin recaer en que allí no había velas ni fuego, una minúscula chispa brotó de la punta de mis dedos (porque no lo reflexioné). No quise preguntarme cómo y la llamita se fortaleció. Vino a mi mente el color de sus ojos profundos y el aroma de su sonrisa y el milagro se tomó en forma de llama. Recordé su voz durante sus confidencias y se volvió hoguera. Y de ahí levanté de nuevo mi refugio. Liberé sin quererlo, un pequeño gritito de asombro, pero éste se hizo enorme cuando descubrí, ante mí, a la desolación. Nada a mi alrededor. Nada, salvo mi pequeña caja de madera rota y una pequeña y serena parcela de valle de la cual, el centro, era yo. El demoledor silencio, me empequeñecía y me incomodaba aun más que el ruido de hacía sólo unos instantes antes. Ante la incomprensión, frío viento llevándose mis sentidos. No comprendo ¿y el ruido?