Traductor/Translate

domingo, 31 de mayo de 2009

Adiós, adiós!

Ya están aquí los retos y tiempos difíciles, así que dejo a La Erótica más abandonada que de constumbre durante un tiempecillo. Como ninguno me echaréis de menos, sólo me queda decir que ¡al carajo con ! Que os chusken con gusto y que a ver para cuándo una barbacoa en el campo (invitáis vosotros, eh) jijiji.

Os dejo esta canción pa a ver si consigo sacaros alguna lagrimilla, pero como va a ser que no, coged una copa vino y celebrad este paréntesis.

Disfrutad de este momento.

miércoles, 27 de mayo de 2009

El siguiente texto lo podrás encontrar en el Foro de Nuncajamás. Es el que presenté para el segundo reto, en el taller de literatura. Las bases y los demás textos presentados por el resto de foreros junto con las votaciones, las podréis localizar en el mismo sitio.

La imagen está sacada de un juego on-line llamado GuildWars, en el cual me inspiré para crear al personaje principal de la historia. Tiene muchos fallos y un desarrollo un tanto nefasto a mi parecer, pero espero que os guste, al menos un poquito.

Dije que subiría aquí la "versión extendida", pero quiero re-escribirla más adelante para corregir todos los fallos que cometí en ella. Por eso me disculpo.


Que os sea grata la lectura.

Sed de venganza

Ryuk y Gwimyoo en la Fragua del Desdichado


Me retuerzo en el placer de la agonía. Asciendo, como dulce serpiente, hasta la boca de La Gran Grieta, para cumplir un juramento que mi yo-viva pronunció hace mucho, mucho tiempo atrás. Maestra de las Sombras, llevo una eternidad luchando por conseguir el más alto rango, sacrificando mi mortalidad en las entrañas del Inframundo. Mi nombre es Ryuk, la Nigromante y he regresado para vengarme.

La Fragua del Desdichado se encuentra en las heladas tierras de los Enanos. Allí, el desprecio de sus habitantes se hizo palpable, pero el último descendiente de Lotmel “el Visionario” no tuvo más remedio que saldar la deuda que su antecesor tenía para conmigo. Pronto, se pusieron manos a la obra para fabricar mi armadura de las Artes Oscuras.

En todo ese tiempo, pude reencontrarme con un viejo aliado: Gwimyoo, el gnomo. A diferencia de lo que muchos piensan, los gnomos son buenos en el arte de la alucinación. Son pequeños demonios con apariencia amable, muy astutos y avariciosos. Cada gnomo se transforma en un pequeño animal único para camuflarse en el mundo exterior. Gwimyoo adopta la forma de un perrito blanco y ha estado esperándome aquí, todo este tiempo, para cometer su gran robo...

Él me hizo entrega del Báculo de Magia de Muerte de Grado Supremo, el más poderoso y difícil de manejar de todos. Me lo ha estado guardando todo este tiempo a la espera de que yo alcanzase el nivel máximo de la nigromancia. Con él soy invencible.

Poco tiempo después mi armadura estuvo terminada. Está hecha de cuero rojo y metal mágico, el cual simula la apariencia de cientos de calaveras de demonios. Debido a su finalidad, llevo al descubierto la cabeza, el vientre y los muslos. Mis cicatrices curvilíneas de color malva, del mismo malva que cubre la extensión de mis ojos, uñas y rastas, atadas en una cola alta; destacan sobre mi piel chocolate. Creo que hasta la armadura resalta el contorno de mis labios carnosos, negros como el ébano. La razón por la que esta armadura ha sido diseñada así, es para potenciar el poder de mis cicatrices. Las cicatrices son fórmulas prohibidas de magia negra que envuelven todo el cuerpo y evolucionan acorde con la sabiduría que su poseedor obtenga de las Artes Oscuras. A esto es a lo que se le llama el verdadero arcano de la Boca del Infierno.

Sin perder tiempo, Gwimyoo y yo nos dirigimos al Bastión del Dragón, escenario de lo que será mi venganza. Es una fortaleza fuerte. La defienden una fila de ballestas gigantes y dos de catapultas en cada muralla, además, de un ejército bien entrenado y de dos dragones, uno de hielo y otro de fuego, que son liberados durante los asaltos a las murallas. Pero nada de esto me detendrá.

Gwimyoo arrojó sobre mí una ilusión para que todos me percibieran con la forma y el tamaño de una rata. Así, Gwimyoo como perrito y yo como rata, pudimos acercarnos lo suficiente para lanzar sobre toda la extensión del Bastión, dos maleficios que nos protegieran de todos los ataques. Uno era Espíritu Rencoroso y el otro, Culpa. El primero hace que se ataquen involuntariamente entre ellos y el segundo que todos los ataques que se dirijan hacia nosotros, fallen. Mi Beso Vampírico, absorbió las vidas de todos los que se encontraban justo detrás de la puerta y el Despertar de Muerte, levantó, de cada uno de los cuerpos, dos monstruos de hueso que empezaron a devorar vivos al resto de soldados. Las alarmas se dispararon a la par que la ilusión que había sobre mí, se agotó. Todo el ejército salió a defender la fortaleza. A nuestro alrededor volaban flechas incendiarias y se estampaban enormes bolas de fuego contra el suelo. Mi adrenalina se disparó y mis ojos se encendieron. Sortilegios para la absorción de vidas, envenenamiento o lisiadura. Espirales de gas asfixiante, llamaradas de fuego, más y más monstruos de hueso... Entonces, un silbido ensordecedor cubrió el cielo y la tierra. Habían liberado a los dragones. Toda la oscuridad que reina en mi interior se manifestó como un gigantesco dragón de veneno, que emergió de mi boca y se tragó de un solo bocado, a los dos reptiles. Bloques de hielo y tremendas bolas de fuego empezaron a caer sobre el bastión, destruyendo la entrada y parte de la muralla y asesinando a muchos soldados.

Gwimyoo volvió a hacer se las suyas cubriéndonos a ambos en una ilusión de invisibilidad. Fue así cómo llegamos hasta las mazmorras donde descubrimos que Gólem, el falso inmortal, había experimentado con los prisioneros hasta el punto de convertirlos en quimeras. Las hipnoticé y liberé y les conduje a todos al laboratorio de Gólem. Ya había estado antes en su peculiar “museo del horror”. Allí había cientos de vitrinas con quimeras disecadas, botes rellenados de órganos humanos con formol, extremidades que pendían de cadenas bajo el techo... y en medio de todo, una mesa de operaciones. Gólem vestía su bata blanca manchada de sangre y un artilugio extraño sobre la cabeza, que sostenía una enorme lupa. A un lado, sobre una mesa, estaba en “gran robo” de Gwimyoo. Un ábaco de oro que otorga a quien lo posea el don de prolongar o disminuir su vida. Por esta razón, Gólem era inmortal.

Cuando yo vivía, Gólem mató y descuartizo a mi familia. Yo fui testigo de todo. Por eso le entregué mi vida al Infierno y me convertí en nigromante. Con crueldad, le recordé quién era e hice que su pleura se inflamara tanto que comprimiera su corazón. Moribundo, se lo entregué a sus quimeras para que lo devoraran vivo.

Más tarde, abrí la boca de La Gran Grieta e hice salir al demonio más poderoso del Inframundo para que se tragara la fortaleza, junto con el recuerdo de que allí estuvo edificada.


domingo, 24 de mayo de 2009

Fragmentos del desamor


Encargándose de manejar los vientos, tomó las cuerdas y levantó el Castillo de Soles sobre los confines del mundo. Apagado, como la llama pobre que levita pidiendo auxilio; derramó, no sin quererlo, la copa de sangre junto al último aliento de los dioses y se arrodilló, como esperando al verdugo, para desprenderse del gran agujero de su alma.

viernes, 22 de mayo de 2009


Alzó la voz,
pero sólo pudo alcanzar el silencio.

Anulada,
pesados pasos la llevaron hasta la barandilla
y, con la mirada perdida,
contempló las olas.

Sonrió,
como si el murmullo del océano
le hubiera susurrado
"calma, todo irá bien".

Y se perdió por el puerto
entre la multitud,
como si nunca le hubiera
sucedido aquéllo...

miércoles, 20 de mayo de 2009


"Eran tierras pacíficas, en las que la música formaba parte de ella misma. Amante incondicional de las aguas del Mesara, bañaba sus deseos y sus sueños para secarlos más tarde, tendidos sobre las oscuras rocas del Levká Óri, que siempre viajaba con ella, allá donde fuere...

Aquella flor duró viva demasiado tiempo. La mañana en la que la apartó marchita del jarrón supo que había llegado la hora. Desconsolada, bañó sus lágrimas y su rostro en el aguamanil del dormitorio. Su padre jamás le hubiera perdonado su decisión, pero ni él ni madre vivían ya para impedírselo. Ahora todo se había oscurecido. Su amada Creta ya no guardaba el aroma placentero de sus plantas ni el trato amable de sus gentes. Todos empezaron a hablar mal de ella porque no aceptaban que se hiciera cargo del duro negocio de su padre. ¿Desde cuándo una mujer podía ser marino mercante? ¿Por qué no casarse y formar una familia como toda buena mujer? Estaba agotada de escuchar siempre los mismos comentarios, de ser el centro de atención en cualquier parte a la que iba, de ser acosada por hombres que ambicionaban su dinero y que la querían atar a una casa y una vida que ella no deseaba. Por eso comenzaron sus viajes y su búsqueda. Buena parte de los años fueron toda una dolorosa lucha por abrirse paso de entre los clientes y proveedores de las distintas razas y pueblos con los que su venerado y respetado padre, había trabajado. No fue nada fácil ganarse el respeto de los hombres en un mundo de hombres y casi diariamente, tuvo que ingeniárselas para salir vida de calles y mercados. Amotinamientos en alta mar, piratas, intentos de violación y asesinato con cada atracar. Parecía imposible que casi siempre saliese airosa de cada encuentro. Por eso se decía que su padre la protegía desde las estrellas.

Un buen día, un joven de piel tostada y turbante color marfil, se acercó a ella para ofrecerse como miembro de su tripulación. Era bastantes años más joven que ella y notablemente receloso a ser contratado por una mujer. Estaba allí como último recurso. Ella lo miró de arriba abajo y con gesto burlesco le dio una única condición para ser contratado: que tirase sus horribles zapatos.

Como en cada solsticio, el diezmo era pagado y el viaje más largo iniciado. Pero esta vez fue diferente. Una tormenta intensa, los desvió demasiado del rumbo establecido. Los intentos por retomarlo sólo consiguieron perderlos aun más. Poco a poco, los víveres fueron agotándose y los ánimos caldeándose a la par que el clima al que se sometían, los enfermaba. Cuando apenas quedaban tres botijos de agua dulce congelada, avistaron tierra firme. Aquél era un lugar gélido y abrupto que, ante la desesperación, no representaba obstáculo alguno para salir en busca de ayuda, agua, comida y materiales con los que reparar el barco.

Dos hombres se quedaron custodiando el navío y el resto, con ella al frente, se adentraron en la isla. Pronto descubrieron unos animales que jamás habían visto antes e intentaron en vano, darles caza. El desánimo se unía al frío y a la extenuación. Ella alzó la vista y quedó atónita al contemplar la belleza de una morrena. Fue cuando comprendió que en aquél lugar no podría vivir nadie y, por un instante, ese pensamiento fue la única cosa que, en toda su vida, la frenó.

Lejos, unas siluetas extrañas se aproximaban velozmente. Ella entornó los ojos y distinguió a unos hombres que viajaban sobre trineos tirados por perros. Sonrió pensando que era su mente negándose a morir".


Este texto lo podrás encontrar en el primer reto del taller de escritura en el Foro de Nuncajamás.
Imagen: Autorretrato. Frida Kahlo

sábado, 16 de mayo de 2009

La espera


Musitó unas leves palabras, aquéllas que se confundieron con el chasquido del fuego. Luego, la abrazó con fuerza y tomó su olor para guardarlo en el baúl de la memoria, de por vida. Esa noche confundieron destino y realidad, fortaleza con anhelo...

Los peores momentos la besaron como suya, la abrazaron y la tomaron en su lecho, como flor de media luna que se apaga en el desierto. Ella destruyó los regalos y los objetos que le recordaban a él. Se arañó la piel para no sentir sus manos sobre ella y calló, porque su voz sólo mencionaba su nombre.

Pero al amanecer decidió cortar sus alas de la misma forma con la que había abandonado la esperanza y quedarse en aquél puerto, desde el que un día, él se marchó. Despojó de sus mudas las escamas de la migración y cargó, resignada, la cruz de esperarle.

Atardeceres cubrieron sus hombros con el manto de las estrellas y acompañaron, en silencio, los sueños hirientes de una pobre loca. Así, día tras día, año tras año, entorpeció al destino para que jamás llegase.

Y envejeció, envejeció como aquél olmo que siempre ha estado aferrado, a la espera de la nada.

martes, 12 de mayo de 2009

Esto es algo que me enviaron por e-mail y que me gustaría compartir. Pienso que todos deberíamos aprender de ellos.

Esta es una historia real......El amor de un padre por su hijo. Lee la introduccion y después el video.

El hijo preguntó a su padre, 'Papa, puedo participar en una maratón contigo?'. El padre, a pesar de haber tenido problemas de corazón le dijo que si. Completaron el maratón y disfrutaron de muchos otros llegando siempre juntos a la meta. Un día, el hijo le pidió participar en el Ironman y el padre le volvió a contestar que si

Para aquellos que no lo sepan, el Ironman es la prueba de triathlon mas dura que existe. La carrera tiene 3 pruebas diferentes. Una carrera a nado en el mar de 3.86 kms, seguido de 180.2 kms en bici y para terminar 42.19 kms de maratón a lo largo de la costa de Big Island. Padre e hijo completaron la carrera y llegaron juntos a la meta.

AHORA MIRA ESTE VIDEO:

http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=8cf08faca5dd9ea45513


lunes, 11 de mayo de 2009

Muñeca de alambre


A menudo me recuerdo colgando de alambres en mitad de la noche. Comprendiendo que yo no soy tan distinta a ellos. Alambre, que es mi cuerpo y mi cabello. Mi corazón envuelto en miles de ellos, a menudo, sin latir...

Avanzo como frágil bailarina de ballet con cuerpo de alambre. Alzando la vista a las estrellas apagadas del cielo, mientras mi cuerpecillo gira en una espiral de viento.

Mis pies son pequeñas nubes que pelean por permanecer en el suelo, en esta danza de equilibrio que me muestra torpe. Mis ojos son dos alfileres grises que brillan a la luz de la lámpara de aceite. Abajo, apartada del techo del Universo, la chimenea caldea una habitación que siempre percibiré como fría. Dormida, con mi corazón entre sueños, anhelo con esperanza lo que hay más allá de la ventana. La noche oscura, sin estrellas ni luna; pero eco del beso más importante que di...

Bailando, siempre con la entrega de una bailarina, se alza mi espejo esmirriado de alambre. Conduzco mis manos a una despedida eterna y destrozo el cobre, que me convierte en muñeca de alambre.